La importancia de medir la tenencia de armas de fuego: el caso de México

Por: Giada Greco, giada.greco@un.org*

En 2017, más de la mitad de los homicidios a nivel global (54%) se llevó a cabo con un arma de fuego. En las Américas, el 75% de los homicidios es cometido con armas de fuego. En términos absolutos, en 2017, los homicidios con armas de fuego solo en las Américas representaron aproximadamente una cuarta parte de todos los homicidios a nivel global (UNODC, 2019).

Tomando en cuenta que el Estudio Mundial sobre el Homicidio recién publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) considera la presencia de armas de fuego como “facilitador” del homicidio, es fundamental calcular su presencia en los países. Se estima que en 2017 había más de mil millones de armas de fuego en el mundo, 857 millones en manos de civiles, 133 millones en arsenales militares y 23 millones como propiedad de las agencias policiales (ver gráfica n.1). Los estudios disponibles sobre el tema sugieren que la reserva global de armas ha aumentado en la última década, en gran parte debido a un aumento en la posesión de armas de fuego por parte de civiles (31.8% de 2006 a 2017).[1]

De estas cifras globales, se estima que el continente americano tiene el 54.6% de las armas en mano de civiles, el 18% de las armas en las agencias policiales y el 9% de las armas en los arsenales militares.[2]

Durante la última década, ha sido posible afinar las estimaciones en términos de tenencia de armas de fuego a nivel global, pero, aun así, encontrar información detallada sobre armas de fuego a nivel país, sigue siendo un reto. Para entender la razón de esta falta de información, es necesario comprender cómo funciona el mercado de las armas de fuego.

Tráfico ilícito de armas de fuego: características del flujo

El mercado de las armas de fuego tiene un componente lícito y un componente ilícito (ver diagrama n.1). Respecto del componente ilícito, cabe mencionar que la Agenda de Desarrollo Sostenible requiere que los Estados Miembros de Naciones Unidas al 2030, reduzcan significativamente los flujos ilícitos de armas de fuego. Esta aspiración representa un reconocimiento a nivel internacional del nexo entre el crimen y el desarrollo y confiere a las corrientes ilícitas de armas de fuego un carácter transversal y transnacional. Para poder reducir las corrientes de armas de fuego ilícitas, los países tienen el llamado de reportar estadísticamente la proporción de armas incautadas, halladas y entregadas cuyo origen ilícito ha sido rastreado o establecido por una autoridad competente de acuerdo a instrumentos internacionales (Indicador 16.4.2).

Medir los mercados ilícitos es una tarea compleja, debido a la naturaleza cambiante de la criminalidad y a su carácter transnacional. Por esta razón, los datos disponibles suelen ser escasos o desactualizados (UNODC, 2015). En el caso del mercado ilícito de las armas de fuego, podemos apreciar cómo su naturaleza difiere de los demás flujos. Esto parece reflejarse en una menor disponibilidad de datos respecto a otros mercados ilícitos, como por ejemplo el de las drogas (UNODC, 2010).

El tráfico ilícito de armas de fuego es un delito multidimensional porque las armas juegan un papel central como facilitadores de delitos violentos, son conductores de poder y un producto lucrativo para el tráfico. Es un delito complejo porque se relaciona a otros delitos y puede involucrar diferentes territorios. Es difícil de detectar ya que la mayoría de los casos de armas incautadas, halladas o entregadas con un origen ilícito establecido tienen que ver con una producción lícita desviada hacia el mercado ilícito[3]. Además, el bien traficado en este delito es duradero. Es decir que es un bien que no termina de existir en el momento en que se usa y que puede ser reutilizado en diferentes ocasiones y por un largo plazo. Como resultado, hay poca necesidad de un flujo continuo de contrabando (UNODC, 2010)[4]. El tráfico ilícito de armas de fuego parece, entonces, ser diferente a muchas de las otras formas de tráfico ilícito ya que su medición tiene que ver con la detección del desvío de las armas de fuego y requiere un enfoque más centrado en el componente lícito de este mercado (ver diagrama n.1). Debido a las características particulares de este mercado ilícito, el primer paso para acercarse a su medición es conocer su presencia en un territorio.

La atención de la Agenda Global en el tema, junto con los alarmantes datos proporcionados por el Estudio Mundial sobre el Homicidio (a partir de su primera versión en 2013)[5] han generado un creciente interés de medición de este fenómeno. Para  conocer más este mercado, la UNODC publicó el Estudio Global sobre Tráfico de Armas de Fuego en 2015. Este estudio ha sido pionero en producir información sobre el tráfico ilícito de armas de fuego para promover el intercambio de información y las investigaciones. Entre las conclusiones de esta publicación, se resaltó la importancia de contar con datos estandarizados y comparables, a nivel internacional, basados en una metodología compartida y replicable.

¿Qué sabemos de las armas de fuego en México?

La principal fuente de información sobre armas de fuego en México es el Registro Federal de Armas a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional. Aunque toda arma de fuego debe inscribirse en dicho registro (Art 7o)[6], hay un porcentaje de armas que nunca llega a registrarse, una de las razones para no registrarlas es su uso ilícito para la comisión de delitos.

Las armas de fuego y los homicidios en México

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publica anualmente datos de Mortalidad en México de acuerdo a la Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE 10/2)[7]. Se trata de información del Sistema de Salud a partir de las actas de defunción. En el período entre 1998 y 2018[8] es posible identificar dos momentos de incremento del número de muertes violentas[9] en México: uno en 2007 y en 2014 (ver gráfica n.2). La mayoría de las víctimas son hombres, aunque también el número de mujeres víctimas de homicidio ha aumentado. Tomando en cuenta los datos de muertes violentas desagregados por disparo de arma de fuego como causa externa de mortalidad, es posible apreciar un aumento en el número de casos registrados en los mismos años. Al revisar el número total de muertes violentas, es posible concluir que la mayoría de las muertes violentas en México (el 70.1%) ocurre con un arma de fuego (ver gráfica n.2).

De acuerdo a la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE 10/2, los datos de muertes violentas con disparo de arma de fuego pueden desagregarse en tres categorías:

  • disparo de arma corta
  • disparo de rifle, escopeta y arma larga
  • disparo de otras armas de fuego y las no especificadas

Esta desagregación, aún limitada a tres macro categorías, permite caracterizar con más detalle los tipos de armas de fuego que se utilizaron en México en el caso de las muertes violentas. En 2018, la categoría “Otras armas de fuego y las no especificadas” registró un mayor porcentaje (96.5%) respecto a las categorías “Arma corta” (2.9%) y “Rifle, escopeta y arma larga” (0.6%) (ver gráfica n.3). Este mayor porcentaje puede deberse a la mayor amplitud de la categoría “Otras armas de fuego y las no especificadas”, que incluye todos los tipos de armas que no sean cortas, rifles, escopetas y arma larga, además de las armas no especificadas.

Un análisis histórico por categoría de arma de fuego permite indagar más detalladamente las variaciones en el tipo de arma utilizado que causó muertes violentas en México. En las tres categorías se puede observar un incremento a partir de 2014, año identificado como el punto de inicio del más reciente aumento de número de muertes violentas. La categoría de tipos de armas de fuego que se utilizaron en México para cometer homicidios que en 2018 registró el mayor porcentaje, “Otras armas de fuego y las no especificadas”, registró un aumento del 107.1% a partir de 2014 (ver gráfica n.4). La categoría “Arma corta” registró un aumento del 784.3% a partir de 2014 (ver gráfica n.5). La categoría “Rifle, escopeta y arma larga” registró un aumento de homicidios del 41.2% (ver gráfica n.6).

El número de muertes violentas por arma de fuego ha aumentado en México y los datos mostrados indican que la composición de este fenómeno ha cambiado a lo largo del tiempo. Se utilizan menos armas cortas y largas y más, otros tipos de armas de fuego. Esto podría relacionarse a varios factores:

  • una utilización frecuente de otros tipos de arma de fuego (por ejemplo, las armas hechizas o las armas de impresión 3D) para cometer homicidios en México
  • un uso eficaz de políticas públicas dirigidas al contraste del uso de armas cortas y armas largas. Al mismo tiempo, una falta de regulación en los otros tipos de armas de fuego
  • un cambio en la metodología de captura de esta información

Un análisis de esta información a nivel local (por ejemplo, por Entidad y municipio de ocurrencia) podría favorecer un mayor entendimiento. Es importante recalcar que la base de datos de Mortalidad del INEGI es una Clasificación Internacional para todos los propósitos epidemiológicos generales. Aunque la CIE puede tener muchas aplicaciones diferentes, no permite capturar suficientes detalles para algunas especialidades,[10] como en este caso mayor información por tipo de arma de fuego utilizada. Aun así, estos datos nos proporcionan información relevante que podría considerarse para la toma de decisiones en cuanto a la detección y los usos de las armas de fuego.

Por ejemplo, el aumento de la categoría “Otras armas de fuego y las no especificadas” podría reflejar un aumento de uso de armas de fuego distintas a las armas cortas y largas. ¿Se están llevando a cabo suficientes esfuerzos para detectar y combatir otros tipos de armas de fuego? Otra reflexión podría involucrar las armas de fuego cortas, ya que siguen siendo la categoría de arma de fuego más letal considerando su aumento a partir de 2014. Lo cual apunta a la necesidad de generar  estrategias enfocadas a combatir o disminuir la presencia de otro tipo de armas, sin descuidar los esfuerzos hacia las armas cortas.

Ciertamente, el homicidio es el dato utilizado con más frecuencia para analizar e investigar temas de seguridad y violencia debido a sus menores niveles de cifra oscura[11]. Sin embargo, cabe mencionar que el homicidio no es la única manifestación de violencia relacionada con la presencia de armas de fuego. Hay otros delitos violentos que involucran el uso de armas de fuego y que podrían tomarse en consideración.

El uso de las armas de fuego en otros delitos 

En el caso de México, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI reporta que en 2018 el porcentaje de delitos estimados -distintos de homicidio- con portación de algún arma[12], fue de 45.6%. Específicamente, en uno de cada tres delitos cometidos en México, hubo portación de arma de fuego (pistola u otra) (ver gráfica n.7).

De los delitos donde el agresor portaba algún arma, en 9.1% de los casos el arma fue utilizada. Este porcentaje aumentó respecto al 2017, que registró 8.3%.

Analizando el porcentaje de los delitos donde hubo portación de arma de fuego es posible notar un aumento entre 2012 y 2013 (de 18.75%) y a partir de 2016 (de 13.4%). El aumento del uso de armas de fuego de 2017 a 2018 ha sido de 5.9% (ver gráfica n.8). En su conjunto, los delitos cometidos con un arma de fuego han aumentado a partir de 2012. Esta información parece seguir la misma tendencia de los datos de muertes violentas por arma de fuego.

Otro indicador que podría considerarse para estimar la presencia de armas de fuego en México es el porcentaje de población que sabe de la ocurrencia de disparos frecuentes como conducta delictiva o antisocial en los alrededores de su vivienda. Este dato se conoce a partir de la ENVIPE. En el periodo 2014-2018, se registró un aumento del 45.4% de disparos frecuentes escuchados o de los cuales los mexicanos están enterados ocurran en los alrededores de su vivienda (ver gráfica n.9). En 2019, el 33.5% de la población de 18 años y más reporta conocer de la ocurrencia de disparos frecuentes en los alrededores de su vivienda. Es decir, una de cada tres personas de 18 años y más en México sabe de la ocurrencia de esta conducta delictiva o antisocial[13].

Este dato puede desagregarse por Entidad Federativa. En 2018, las Entidades donde se registró un mayor porcentaje de población de 18 años y más reportando la ocurrencia de disparos frecuentes en los alrededores de su vivienda fueron:

  • Estado de México (49.9%)
  • Ciudad de México (44.5%)
  • Morelos (43.2%)
  • Guanajuato (34.9%) [14]

Haciendo un análisis histórico de esta percepción, desagregada por Entidad Federativa es posible notar que, a partir de 2014, las Entidades que registraron la mayor variación en términos de conocimiento de la población de disparos frecuentes en los alrededores han sido Puebla, Oaxaca, Zacatecas y Michoacán de Ocampo. En dos de estos cuatro casos este conocimiento de disparos frecuentes se duplicó[15].

Las Entidades Federativas que registraron los mayores porcentajes de conocimiento de disparos frecuentes en 2018, no son las mismas que registraron la mayor variación de este dato respecto a 2014. Esto puede indicar que aunque la presencia de armas de fuego es menos visible en algunos territorios, sus dinámicas son igualmente relevantes para fines de política pública. 

Analizar la variación del conocimiento de la población de la presencia de un fenómeno antisocial (como los disparos frecuentes) en el tiempo, permite identificar focos rojos para una acción de prevención o de disuasión de este fenómeno.  

También es posible comparar estos porcentajes de variación de conocimiento de disparos frecuentes con las variaciones de los datos de homicidios por arma de fuego en el mismo periodo (2014 – 2018). En el caso de las 4 Entidades Federativas en donde se registró la mayor variación de conocimiento de disparos frecuentes en los alrededores de su vivienda respecto a 2014, también se registra un incremento en el número de homicidios por arma de fuego en el mismo periodo (ver gráfica n.10). Esto indica que en el caso de un mayor conocimiento de la ocurrencia de disparos frecuentes en los alrededores de la vivienda, también se registran más homicidios por arma de fuego[16].

Por otro lado, revisar las variaciones anuales por Entidad Federativa permitiría una mayor comprensión de las tendencias en el uso de armas y su vinculación con la comisión de delitos violentos, incluido el homicidio.

Algunas consideraciones sobre las armas de fuego

Los datos analizados ciertamente no cubren por completo la necesidad de información respecto a la presencia de las armas de fuego en México y a sus consecuencias para la población. Sin embargo, se trata de datos oficiales de público acceso que nos pueden ayudar a ver más de cerca el fenómeno y a llegar a algunas consideraciones:

  • Los datos de homicidios a partir de registros de salud pueden dar información relevante respecto al tipo de arma de fuego utilizado.
  • Las variaciones históricas por tipo de arma utilizada pueden ser un indicador de las nuevas dinámicas de uso de las armas de fuego. Asimismo, de la presencia de ese tipo de arma de fuego en el territorio.
  • Es necesario monitorear las variaciones en el tiempo del conocimiento de la población de la presencia de disparos frecuentes también en los territorios donde su presencia no parece ser muy notoria o percibida. Un cambio repentino y relevante en este conocimiento, es un indicio de riesgo.
  • México dispone de una gran cantidad de datos oficiales de calidad que pueden ser utilizados para este tipo de análisis. Las instituciones deberían de generar más información sobre las armas de fuego, con un mayor nivel de desagregación por ejemplo por tipo de arma de fuego o por contexto legal de la incautación.

Tomar en cuenta este tipo de información, permitiría identificar caminos a seguir para reducir la presencia del principal facilitador de delitos violentos: las armas de fuego. De esta manera, el enfoque de acción pasaría de ser reactivo a preventivo.

Saber cuántas armas de fuego circulan en México, de manera desagregada, permitiría tomar decisiones de política pública basadas en evidencia y también enfocar los recursos en las áreas de riesgo identificadas. Recordando que la reducción de la disponibilidad de armas de fuego en un país debilita la actividad del Crimen Organizado (UNODC, 2010).

Bibliografía

A/RES/71/313 https://undocs.org/es/E/CN.3/2016/2/Rev.1

Aaron Karp (2018), Estimating Global Civilian-held Firearms Numbers, en Small Arms Survey, Briefing Paper (June 2018) http://www.smallarmssurvey.org/fileadmin/docs/T-Briefing-Papers/SAS-BP-Civilian-Firearms-Numbers.pdf

Aaron Karp (2018), Estimating Global Military-owned Firearms Numbers, en Small Arms Survey, Briefing Paper (June 2018) http://www.smallarmssurvey.org/fileadmin/docs/T-Briefing-Papers/SAS-BP-Military-Firearms-Numbers.pdf

Aaron Karp (2018), Estimating Global Law Enforcement Firearms Numbers, en Small Arms Survey, Briefing Paper (June 2018) http://www.smallarmssurvey.org/fileadmin/docs/T-Briefing-Papers/SAS-BP-Law-Enforcement-Firearms-Numbers.pdf

INEGI, Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE 2014-2019). Presentación Ejecutiva. México: Instituto Nacional de Estadística y Geografía https://www.inegi.org.mx/programas/envipe/2019/

INEGI, Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE 2019). Cuestionario principal https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envipe/2019/doc/cuest_principal_envipe2019.pdf

INEGI, Defunciones por homicidios, base de datos https://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/proyectos/bd/continuas/mortalidad/defuncioneshom.asp?s=est 

Informe del Grupo Interinstitucional y de Expertos sobre los Indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible https://undocs.org/es/E/CN.3/2016/2/Rev.1

Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos (1972), Estados Unidos Mexicanos http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lfafe.htm

OMS, Organización Panamericana de la Salud (OPS). Clasificación Estadística Internacional de enfermedades. Problemas Relacionados con la Salud. Décima Revisión (CIE-10), Volumen 1, 2, 3

Resolución aprobada por la Asamblea General el 25 de septiembre de 2015 https://undocs.org/sp/A/RES/70/1

United Nations (2016), Comparative Analysis of Global Instruments on Firearms and other Conventional Arms: Synergies for Implementation https://www.unodc.org/documents/firearms-protocol/ComparativeAnalysisPaper.pdf

United Nations (2015). UNODC Study on Firearms https://www.unodc.org/documents/firearms-protocol/UNODC_Study_on_Firearms_WEB.pdf

United Nations (2019), UNODC Global Study on Homicide, Executive Summary https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/gsh/Booklet1.pdf

United Nations (2019), UNODC Global Study on Homicide, Homicide trends, patterns and criminal justice response https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/gsh/Booklet2.pdf

United Nations (2019), UNODC Global Study on Homicide, Understanding Homicide https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/gsh/Booklet_3.pdf

United Nations (2013), UNODC Global Study on Homicide https://www.unodc.org/gsh/

United Nations (2010). The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

*El texto es elaborado a título personal y no refleja la posición del Centro de Excelencia, UNODC o de la Organización de las Naciones Unidas respecto a ninguno de los temas tratados.


[1] Cabe mencionar que, aunque su aumento podría reflejar una disponibilidad de mejores métodos de investigación, una parte importante se debe a los cambios en los niveles reales de propiedad (Small Arms Survey, 2018).

[2] http://www.smallarmssurvey.org/fileadmin/docs/Weapons_and_Markets/Tools/Firearms_holdings/SAS-Infographics-global-firearms-holdings.pdf

[3] Aun representando la producción lícita la mayoría de la producción de armas, es importante mencionar la presencia de nuevas formas de producción ilícita, como por ejemplo la impresión 3D de partes y componentes de armas de fuego.

[4] Se estima que el número de armas pequeñas compradas cada año es solo alrededor del 1% de las que ya están en circulación (UNODC, 2010).

[5] La segunda versión se publicó en julio 2019.

[6] Artículo 4o “Corresponde al Ejecutivo de la Unión por conducto de las Secretarías de Gobernación y de la Defensa Nacional, dentro de las respectivas atribuciones que esta Ley y su Reglamento les señalen, el control de todas las armas en el país, para cuyo efecto se llevará un Registro Federal de Armas.”

Artículo 7o.- “La posesión de toda arma de fuego deberá manifestarse a la Secretaría de la Defensa Nacional, para el efecto de su inscripción en el Registro Federal de Armas.”

[7] Para unificar criterios respecto de la gama de estados morbosos, la Organización Mundial de la Salud instituyó esta Clasificación. La versión actual (CIE-10/2) está vigente desde 1990. La nueva edición (CIE-11) entrará en vigor en 2022.

[8] Se seleccionó este periodo de referencia porque solo a partir de 1998, la información aparece unificada en sus rangos. Sin embargo, la página del INEGI proporciona esta información a partir de 1990.

[9] Más precisamente, el sistema de registro se refiere a “Agresiones” como parte de la categoría “Causas externas de morbilidad y mortalidad”.

[10] http://ais.paho.org/classifications/Chapters/pdf/Volume2.pdf

[11] Es decir que respecto a los demás delitos, la diferencia entre el número de homicidios ocurridos y el número de homicidios reportados en los Registros Administrativos es menor.

[12] Este dato se refiere a los delitos en donde la víctima estuvo presente. Incluye armas de fuego, armas blancas y objetos contundentes, como palos, varillas, tubos y similares.

[13] Mientras para la victimización el periodo de referencia de la ENVIPE 2019 es el año 2018, para esta información se hace referencia al periodo de marzo-abril 2019.

[14] En 2019, el periodo de referencia de la ENVIPE 2019, fueron:  Ciudad de México (50.8%), Estado de México (50.7%), Morelos (48.2%), Guanajuato (42.9%) y Baja California (36.8%).

[15] Calculando esta variación desde 2014 hasta 2019, las Entidades Federativas que registran una mayor variación son: Puebla, Michoacán de Ocampo, Oaxaca, Ciudad de México y Baja California. En 5 años, este conocimiento se ha duplicado en las cinco Entidades Federativas. Esta información parece indicar que en México están aumentando las entidades donde la población de 18 años y más conoce de la ocurrencia de disparos frecuentes.

[16] Cabe destacar que las dos variables tienen una variación porcentual diferente en las cuatro Entidades Federativas en el periodo de referencia 2014 – 2018.

Acerca de cdeunodc

El Centro busca fortalecer los procesos y análisis de información estadística sobre gobierno, seguridad pública, victimización y justicia en América Latina. Además, el Centro busca hacer análisis académico sobre los temas antes mencionados y pronto contará con una biblioteca especializada, es este blog se pondrán textos relacionados a las actividades de el Centro.
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