Enfoque jurídico en la implementación de “La Clasificación Internacional de los Delitos con fines Estadísticos” (ICCS)

Por: Mtro. Oskar Grądziel

Tan pronto como las estadísticas de cualquier fuente están disponibles, surge un interés en compararlas con otras estadísticas disponibles. La comparación puede ser requerida a través del tiempo, entre las fuentes dentro de un país, con las estadísticas de otros países, o con los promedios regionales o globales. La comparación es importante para discernir si los cambios en los niveles de criminalidad se han producido con el tiempo, para evaluar los efectos de la política, y como punto de partida para comprender los factores subyacentes que pueden ser responsables de los diferentes índices de criminalidad en diferentes contextos.”

– Principios y Marco para la Clasificación Internacional del Delito para los Fines Estadísticos – Informe del Grupo de Trabajo sobre la Clasificación del Delito del UNODC/UNECE[1]

Las estadísticas siempre han sido una herramienta útil para la elaboración de las políticas públicas y económicas de los Estados, desde Babilonia hace unos 5000 años hasta los Estados actuales. “Las clasificaciones nacen de la necesidad de entender, identificar y simplificar el manejo de la multiplicidad del mundo fenoménico.”[2] Los datos recolectados por las Oficinas Nacionales de Estadísticas contienen la información sobre casi todas las esferas de vida pública. Nosotros nos interesaremos particularmente en los delitos que se computan en los países del mundo. La gran diversidad de fuentes se debe en principio a las tradiciones jurídicas de cada Estado. Existen varios sistemas jurídicos, tales como el derecho civil, derecho consuetudinario y el sistema de derecho religioso. Puede ocurrir incluso que dentro del mismo Estado haya varios sistemas jurídicos[3]. De igual manera, las autoridades de cada Estado hacen sus estadísticas según sus propias reglas. Es por esa gran diversidad que al hacer estadística internacional, se genera un problema de comparabilidad de los datos.

Las primeras colecciones de datos estadísticos sobre el crimen por las Naciones Unidas empezaron en 1937. Desde hace relativamente poco, a partir del 2008, se empiezan a hacer los esfuerzos de la comunidad internacional en la unificación y armonización de los datos con fines estadísticos, a partir del desarrollo de la “Clasificación Internacional de Delitos con fines Estadísticos” (o “ICCS” [4] por sus siglas en inglés).

En el 2009, en una Reunión conjunta, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (UNODC) sobre la clasificación del delito, concluyeron que las estadísticas llevadas a cabo al nivel europeo por la Comisión Europea podrían ser expandidas al nivel internacional. De esta manera se estableció el Grupo de Trabajo sobre la Clasificación del Delito[5] bajo la autoridad de la Conferencia de Estadísticos Europeos.

El primer informe del Grupo de Trabajo sobre la Clasificación del Delito publicado en 2011 define los objetivos de la ICCS como “una serie de principios en los sistemas internacionales de clasificación de la delincuencia con fines estadísticos, en particular, para mejorar la coherencia y la comparabilidad internacional de las estadísticas de la delincuencia, y para llevar a cabo un estudio de la definición y clasificación de los delitos seleccionados.”[6]

En la elaboración de la ICCS participaron diversos actores: representantes de Alemania, Australia, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos de América, Holanda, Italia, y Reino Unido, representantes del Eurostat, Comisión Europea/DG-HOME, Universidad de Lausana/Estadísticas Penales del Consejo de Europa, Instituto Europeo para la Prevención y el Control del Crimen (HEUNI), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Centro de Excelencia UNODC-INEGI (CdE), entre otros.

La Comisión de Estadística de Naciones Unidas pidió en 2012 a México (INEGI) valorar la situación internacional de las estadísticas de delincuencia y, un año más tarde, la misma Comisión solicitó a INEGI y a UNODC desarrollar una hoja de ruta para mejorar las estadísticas de delincuencia. “La hoja de ruta para mejorar la calidad y disponibilidad de estadísticas de delincuencia a nivel nacional e internacional” fue aprobada por dos órganos de la ONU: La Comisión de Estadística, en Febrero 2013; y la Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal, dos meses más tarde. En Marzo 2015, la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito propuso, junto con o actores, un clasificador internacional “Clasificación Internacional de Delitos con Fines Estadísticos” – ICCS.

El objetivo de este artículo es llevar a cabo un análisis jurídico de las situaciones y obstáculos que pueden aparecer a la hora de incorporar la ICCS en los sistemas nacionales estadísticos. Para hacerlo, el enfoque se realizará en tres etapas, partiendo de las consideraciones generales, pasando por el enfoque internacional, para llegar al marco nacional de las consideraciones relativas a la ICCS.

CONSIDERACIONES GENERALES

La ICCS, recién aprobada, se encuentra en una situación donde solamente algunos Estados conocerán relativamente bien su desarrollo y sus principios. Seguramente contaremos con el personal proviniendo de estos Estados que compone el Grupo de Trabajo[7] la cual dio origen de la clasificación internacional, como los que se sometieron a la prueba llevada a cabo por la UNODC para explorar la factibilidad de desarrollar e implementar la ICCS[8]. Sin embargo, la nueva clasificación no goza del reconocimiento global, lo que puede ser explicado por el hecho de que apenas se acaban de aprobar. El mayor reto para la UNODC será de difundir la Clasificación en los Estados que no han participado en ninguna de las tareas de la elaboración de dichas clasificaciones.

La participación de todos los Estados en el proceso de elaboración de las nuevas normas de clasificación es muy importante para que se haga un instrumento armonizado e uniforme a la escala global. Sin embargo, los Estados europeos han sido los que han participado mayoritariamente en los debates desde las primeras reuniones. Cabe recordar que los demás Estados participan de su lado de forma pasiva, participando en las pruebas, llamadas “ICCS testings”, llevadas a cabo por la UNODC para averiguar el grado de factibilidad de la ICCS en los sistemas nacionales, como en las reuniones de consulta. En la última reunión de consulta, realizada en 2014, participaron 44 Estados de todo el mundo. En el caso del testing, tenemos a Estados de las Américas, de África, de Asia y de Oceanía en casi igual proporción (en 2014 hubo respectivamente: 7, 6, 7 y 2 Estados de cada de estas regiones)[9]. Lo que cabe destacar es no obstante el hecho de que los Estados europeos en estos testings son mucho más numerosos (en 2014: 19 Estados)[10]. Esta disparidad entre las regiones es susceptible de tomar en consideración sobre todo los sistemas de derecho civil y de derecho consuetudinario ó common law, apartando los sistemas mixtos con tradiciones religiosas.

MARCO INTERNACIONAL DE LA ICCS

La ICCS es una herramienta internacional que fue construida en conformidad con las reglas de las Naciones Unidas[11] para armonizar las estadísticas globales en materia del delito y consecuentemente permitir a los Estados informarse y elaborar políticas nacionales adecuadas.

La nueva clasificación de los delitos de la UNODC fue elaborada por un grupo de expertos en la materia del derecho y de las estadísticas. La lógica de la ICCS es de usar descripciones de los hechos delictivos en lugar de las definiciones jurídicas (que varían de Estado a Estado). Esta clasificación se alinea a las fuentes de las cuales se sacaron los conceptos de clasificación, tales como las leyes nacionales y los Convenios y Tratados internacionales (Estatuto de Roma de 1998[12] para los crímenes de guerra[13], de lesa humanidad[14], de agresión[15] y genocidio[16]; Convención de las Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional de 2000[17] para, inter alia, el crimen organizado y la corrupción; etc.). En cuanto a la relación de la ICCS con otras clasificaciones internacionales, podemos destacar la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-10 por sus siglas en inglés) o la Clasificación Internacional de Estándares Industriales de Todas las Actividades Económicas (ISIC por sus siglas en inglés) que contienen términos usados por la ICCS. El problema que podría surgir es que algunos términos fueran definidos de distintas maneras en estos diferentes instrumentos. Tomemos el caso de los ICD-10, donde figura el término “lesiones”[18]. A primera vista la definición de la ICD-10 de las lesiones no contradice la de la ICCS. Sin embargo, se pueden ver algunas divergencias por el hecho de que la ICCS proporciona una definición más detallada de las lesiones, separando por ejemplo el caso de “lesiones durante la defensa propia” del régimen de las lesiones siempre cuando no se trate del uso excesivo de la fuerza. Lo mismo ocurre para los casos de homicidios ilícitos asociados a los conflictos armados o crímenes de guerra.

*

La aprobación de la ICCS en Marzo 2015 en el seno de la Comisión de Estadística de Naciones Unidas y en Mayo de 2015, en la Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal suscitó mucho entusiasmo por parte de los diferentes actores pero también ha dejado algunas dudas en cuanto a la colección, producción y seguridad de los datos. Por ello, un marco técnico fue juzgado imprescindible. Éste va a publicarse muy pronto bajo la forma del “Manual de implementación” el cual contendrá la explicación de los asuntos como: cómo asignar datos nacionales a la ICCS (reglas de prioridad cuando un delito puede pertenecer a más de una categoría); explicación de términos y conceptos; más información en la desagregación; cómo contar los delitos; y cómo dividir los delitos en los niveles más desagregados que los que están propuestos en la ICCS si los Estados lo quieren hacer.

Todas estas informaciones serán muy útiles tanto para los Estados que no tienen un sistema de clasificación nacional, como por ejemplo Bosnia y Herzegovina[19], como para los que ya los tienen muy desarrollados, como Francia. En este último caso, tanto como se podría aplicar a otros Estados, la explicación de cómo contar los delitos es más que bienvenida ya que Francia tiene un sistema de cuenta de los delitos que consta de 7 elementos diferentes (víctima, demandante, infracción, procedimiento, vehículo, cheque, víctima entendida, etc.). Esto quiere decir que cuando se tendrá que aplicar la clasificación internacional, los datos recolectados por las autoridades francesas tendrán que ser homologados y contarse solamente en “infracciones”. Frente a este tipo de fenómeno, el Grupo de Trabajo que elaboró la ICCS decidió por consenso que se debería dejar por ahora la problemática de las reglas de conteo (con todo lo que conllevan: si la regla del delito más grave se aplica; cómo se cuentan los delitos en serie o cometidos por más de una persona; etc.)[20].

*

Otro asunto importante es el de la traducción de las clasificaciones internacionales para que los Estados puedan aplicar la ICCS a nivel nacional. “La traducción requiere una comparación, o transferencia de los sistemas de conceptos, entre las diferentes lenguas, lo que va a requerir que tanto los expertos de lenguas como de delitos sean involucrados en la traducción, en particular como puede suponer la creación de nuevos términos en la lengua nacional o especificación de significaciones más precisas para los términos existentes. Dichas innovaciones deberían de ser siempre tan coherentes como posible con los convenios nacionales para la lengua nacional. [21]” Debido a la muy grande diversidad de los regímenes jurídicos, no es tan fácil traducir los delitos a otras lenguas. Por eso, para incluir a todas las hipótesis comportamentales, la ICCS propone de dar ejemplos de varios sistemas jurídicos en la tabla “inclusiones legales”[22]. En cuanto a la mera traducción, la versión en las seis lenguas oficiales de la ONU será asegurada por su propio departamento de traducción, mientras que las versiones en los idiomas de la Unión Europea serán traducidas por su agencia de estadísticas – EUROSTAT.

*

Como lo preconiza el Manual de las Naciones Unidas[23], los criterios para el desarrollo de las buenas clasificaciones estadísticas son unos principios bien establecidos. En primer lugar tenemos el principio de exhaustividad que hace que la clasificación tome en cuenta todo fenómeno que entre en el caso de estudio. Además, tenemos al principio de estructura según cual debe de haber un orden homogéneo y jerárquico. Como siguiente principio, la exclusividad mutua obliga a que cada fenómeno estudiado debe de entrar en solamente una categoría de la clasificación. Finalmente, el principio de descripción de las clasificaciones para que uno pueda sin problema saber dónde y cómo clasificar los fenómenos. La ICCS sigue rigurosamente esta línea de trabajo y, como vamos a ver, el proceso de su elaboración no ha sido sin obstáculos.

Los sistemas jurídicos en el mundo entero varían en función de su tradición. Nos enfrentamos a los sistemas de derecho civil, consuetudinario (common law) o religioso. Como cada tradición es diferente, las leyes penales que se aplican en estos Estados o regiones también serán diferentes en cuanto a la penalización de los comportamientos. ¿Quid de la definición del “delito” en general? Hay tantas definiciones como leyes penales. De esta manera, algunos Estados pueden penalizar las acciones que no son consideradas como delitos por otros. Éstas pueden ser explícitamente prohibidas de ser definidas como crímenes por el derecho internacional. Ahora queda claro que estos delitos no pueden incluirse en la ICCS ya que, como lo preconizó el Grupo de Trabajo, este instrumento no debería de servir como argumento a favor de la legitimización de la criminalización de dichas acciones que van en contra del derecho internacional y los derecho humanos[24].

Toda esta argumentación viene del principio de la exhaustividad aplicado en la construcción de la ICCS. Para llevar a cabo la clasificación de los delitos, uno debe de interpretar el principio de exhaustividad a la luz del principio de minimis. Esto significa que la clasificación no tomará en cuenta los delitos menores (como robo de un “dulce de un centavo”[25] en una tienda) u otros actos calificados como delitos en ciertos Estados. Como dijimos anteriormente, un acto puede ser calificado como un delito en un Estado mientras que en otro ni siquiera entra en el marco penal. El principio de minimis viene a limitar el de la exhaustividad, lo que puede reflejarse en las reglas de conteo aplicadas en cada Estado cuando se decida implementar la nueva clasificación internacional. Uno debería entonces de excluir de la clasificación todos los actos que sean de menor gravedad o de ámbito administrativo y por consecuencia no registrados por las autoridades de policía[26].

En el marco de la ICCS, el crimen está definido como “comportamiento calificado como acto criminal y castigado por la ley nacional”[27]. Como ya sabemos, no todas las leyes nacionales castigan el mismo acto, entonces un fraude en un Estado puede no ser calificado como tal en otro. En cuanto a las muertes relacionadas con los conflictos, actos relacionados con el terrorismo que conllevan la muerte, pueden, en algunas circunstancias, ser clasificadas como homicidio y, en otras, separadamente como “actos terroristas”[28]. De igual forma, los homicidios durante un desorden civil pueden ser clasificados como homicidios voluntarios por unos Estados siempre cuando son ilegales e intencionales, pero pueden ser totalmente tolerables por otros Estados[29]. ¿Esto supone que para algunos Estados las estadísticas resultantes de la aplicación de la ICCS serán irrelevantes?

DIMENSIÓN NACIONAL

El gran reto de la ICCS es que todos los Estados los acepten y quieran transponerlos a sus sistemas nacionales. Los clasificadores internacionales son una herramienta puramente estadística, no conllevan ninguna obligación para los Estados que se decidan aplicarlos. No son una convención y por ello no necesitan ninguna ratificación o firma oficial. Lo que sí es necesario es su aplicación al interior de los sectores estadísticos. Para ello lo que será muy útil para los Estados es la rúbrica de las “inclusiones legales”[30]. Éstos ayudarán mucho a minimizar el margen de equivocación en la recodificación del sistema nacional al sistema internacional. De esta manera, diferentes tradiciones jurídicas, tales como el derecho religioso, el derecho consuetudinario o el civil, verán que categorías nacionales podrán ser incluidas en los cuatro niveles de la ICCS.

Para transponer adecuadamente los clasificadores entre ambas dimensiones, la nacional y la internacional, cada Estado tendrá que elaborar su propia tabla de convergencia o correspondencia. Es una herramienta de armonización que permite al Estado de tener criterios fijos para cada delito registrado por sus autoridades. La elaboración de dichas tablas se tendrá que hacer en colaboración entre los expertos y los usuarios donde los primeros intercambiarán con los segundos sobre la comprensión y la interpretación exacta; y por otro lado, donde los usuarios serán consultados sobre los principios para resolver las ambigüedades con relación a cualquier regla de prioridad. Lo que será necesario igualmente es la creación de dos tablas de correspondencia, una de lo internacional a lo nacional, y la otra al revés siempre cuando no haya correspondencia de uno-a-uno en las dos clasificaciones[31].

*

La base de toda la estructura institucional de estadística nacional de cada Estado son las leyes y regulaciones que guían estas actividades[32]. Es una obligación sine qua non para que la producción, recolección y compilación de datos funcione en orden. Se ve difícil que un Estado pueda aplicar la ICCS sin tener previamente un esqueleto jurídico con respecto a las instituciones estadísticas asentado en su sistema interno. De igual manera, cabe resaltar la necesidad para un Estado de tener una legislación especial con fin de proteger la independencia de los datos recolectados. Respetando a estas dos obligaciones primordiales, un Estado tiene que alinearse a las impuestas por los organismos internacionales.

Para producir estadísticas de calidad y en relación con la realidad, el Estado necesita organismos imparciales e independientes. La independencia está exigida al nivel regional europeo por el Código de Prácticas para las Estadísticas Oficiales (EUROSTAT) en el principio n°1[33]. Este principio es un garante muy fuerte de las estadísticas europeas. Sin embargo, las Naciones Unidas son el marco aún más general, al cual se debe de adecuar el marco europeo, y que dictan, en su principio n°1 de la Resolución aprobada por la Asamblea General el 29 de enero de 2014 n° 68/261 “Principios Fundamentales de las Estadísticas Oficiales”[34] que las estadísticas deben de ser copiladas de forma imparcial. Es una garantía de naturaleza diferente que la anterior pero siendo más general, se aplica en primer lugar. Por ello, podemos deducir que el sistema europeo siendo la compilación de las dos dimensiones tiene que adecuarse a la exigencia de la imparcialidad y de la independencia, por lo cual es un sistema productor de estadísticas de alta calidad. ¿Cuál sería el caso en otras partes del mundo? Cuando no tenemos la garantía de que un Estado produzca unas estadísticas imparciales, ¿podemos contar con la viabilidad de éstas?

Otro punto es el cambio dentro de las instituciones exigido por la entrada en vigor de un nuevo sistema de clasificadores, la ICCS. La red necesaria para la preparación de las nuevas clasificaciones o de su revisión debería de estar organizada a través de un comité nacional de coordinación. Esto se aplicaría para los Estados que no tienen ningún sistema de clasificación aún[35] o que necesitarían revisar su sistema existente[36]. El cambio de la producción de los datos por las entidades nacionales (policía, tribunales, etc.) resulta ser muy costoso para los Estados porque se necesitaría elaborar una nueva estructura de sistemas nacionales de estadísticas o sistemas de denuncias que cumplan con los requisitos de la ICCS. A diferencia de las tablas de correspondencia, donde se trata de adecuar las categorías de delitos existentes al formato internacional, los nuevos datos deberían de ser producidos ya en conformidad con la ICCS. Para lograr esta armonización se requiere un intercambio de información regular entre los garantes de clasificaciones: UNODC y centros nacionales.

*

Al nivel nacional, cada Estado tiene distintos sistemas de reportar delitos. Junto a los reportes realizados por a las autoridades y los registros judiciales y penitenciarios, existen las encuestas de victimización que ayudan a subsanar los vacíos de las demás fuentes. Según los datos de UNODC, un total de 54 Estados tienen una encuesta de victimización. Entre toda la variedad de técnicas de encuestas tenemos al: PAPI, CAPI, WAPI, CASI, CAWI, CATI, TAPI, TASI, SAPI y SASI[37]. Las que se utilizan más en el caso de las encuestas de victimización son el CAPI, el HAPI y el CATI. En general los métodos que se hacen a través de la asistencia del ordenador (CAPI y CATI) son mucho más eficaces que los que se hacen a mano (HAPI). Cuando la encuesta se hace en el formato CAPI por ejemplo, se ha demostrado mayor cantidad de información coleccionada que en el caso de la utilización del HAPI[38]. Lo ideal entonces sería que los Estados, para responder a la exigencia de recolectar los datos y nutrir los campos de las variables de desagregación (tags) de la ICCS, uniformizaran sus sistemas de colección de datos a través de encuestas en formato electrónico en lugar del escrito. El ejemplo del uso del formato electrónico puede ser ilustrado por una práctica que tiene lugar en las Naciones Unidas bajo la forma del UN-CTS[39] “Estudio de las Naciones Unidas sobre tendencias delictivas y funcionamiento de los sistemas de justicia penal”. Se trata de un diagnóstico que la oficina de la UNODC manda a todos los Estados en el formato Excel para que lo rellenen las autoridades competentes y lo devuelvan a la oficina de las Naciones Unidas. El año pasado en el UN-CTS respondieron 57 Estados y los años anteriores la participación fue 105 (2013), 101 (2012), 100 (2011) entre otros.


CONSIDERACIONES FINALES

La ICCS es una herramienta muy reciente cuyo desarrollo lleva un par de años consolidándose. En su construcción se involucran muchas organizaciones tanto internacionales como regionales. Los dos entes regionales muy activos en este tema son EUROSTAT y OEA. Aunque a las negociaciones y a los trabajos asisten Estados asiáticos o africanos, lo que uno se podría preguntar es: ¿Quid de la inclusión en el proceso de elaboración de la ICCS de las organizaciones regionales de estas dos regiones, ASEAN y UA? Para que los clasificadores sean uniformes para todas las partes del mundo, deberían de colaborar varios actores de todos los continentes para que esta iniciativa no sea tomada como una tentativa de imposición del modelo Occidental al resto del mundo, como ya se está denunciando con la idea de la democracia o los derechos humanos.

Por otro lado, el proceso de implementación de la ICCS puede tomar dos caminos en función del estado de los clasificadores nacionales de cada Estado. Como lo mencionamos anteriormente, hay Estados que por cuestiones políticas o históricas aún no han desarrollado su sistema de clasificación de los delitos. Podríamos pensar que les resultaría más difícil de adaptarse a la ICCS por el hecho de no tener ninguna referencia previa. Sin embargo, parece ser que serían justamente los Estados con sus sistemas de clasificación consolidados que tendrían más faena que los que empezarían desde cero. Es así porque estos segundos, sólo con la voluntad política, podrían adoptar el sistema internacional como el suyo, y en los casos de divergencia ir adaptándolo de acuerdo a sus capacidades institucionales; mientras los otros Estados deberían de hacer prueba de mucha flexibilidad para ir adaptando sus sistemas a través de las tablas de correspondencia, traducciones, etc.

No obstante, la UNODC ayuda a los Estados prestando su ayuda técnica para implementar la ICCS en los sistemas nacionales. Esto resultaría ser un buen apoyo tanto para los Estados que empiecen de cero como para los que tendrían que revisar sus normas internas y sus clasificaciones nacionales. La ayuda comprenderá tanto los asuntos legales, como estadísticos y lingüísticos para los grandes retos que supone la aplicación de la ICCS.

Por tercero, estamos a la espera del manual que va a publicarse el próximo año y que está pensado para dar las respuestas a las preguntas más frecuentes, las que mencionamos previamente. Este manual será muy útil para el comienzo de implementación y en el caso de obstáculos de más alta gravedad o complejidad, los Estados podrán pedir dicha ayuda técnica a la oficina del UNODC.

*

En su conjunto, las consideraciones que se pueden hacer alrededor de la ICCS y su implementación son muy pocas. Entre éstas, algunas pueden parecer hasta muy buscadas y contestables. Esto significa que en su globalidad la ICCS está bien hecha y bien pensada gracias a la colaboración de varios y diversos actores. Los obstáculos jurídicos que traté de encontrar son superables con la práctica y la evolución conforme se vaya revisando la ICCS por los expertos nacionales e internacionales. De igual modo, siendo una herramienta técnica sin ninguna implicación jurídica ni política, la ICCS no causará muchos disturbios por su entrada en los sistemas nacionales y al mismo tiempo servirán a llevar a cabo unas estadísticas mundiales de calidad.

* *

*


 

BIBLIOGRAFÍA

Naciones Unidas:

  • Resolución 55/25 de la Asamblea General, de 15 de noviembre de 2000.
  • Resolución 68/261 de la Asamblea General, de 3 de marzo 2014
  • Standard Statistical Classifications: Basic Principles, Eivind Hoffmann, Bureau of Statistics, International Labour Office and Mary Chamie, United Nations Statistics Division, 10 Febrero 1999.
  • United Nations Fundamental Principles of Official Statistics – Implementation Guidelines, Enero 2015

UNODC:

  • International Classification of Crimes for Statistical Purposes, Results of the Final Testing – Draft, UNODC, Mayo 2014
  • International Classification of Crimes for Statistical Purposes, Principles – Structure – Application, August 2014, Draft
  • International Classification of Crimes for Statistical Purposes (ICCS) Report on the Final Expert Group Meeting on the Development of The ICCS Vienna, 28-30 Mayo 2014
  • International Classification of Crime for Statistical Purposes (ICCS), versión 1.0, UNODC, Marzo 2015
  • Report of the UNODC/UNECE Task Force on Crime Classification, Report to the Conference of European Statisticians, September 2011
  • International Statistics on Crime and Justice, European Institute for Crime Prevention and Control, 2010

Unión Europea:

  • Informe para la Conferencia de Estadísticas Europeas del Septiembre 2011
  • Código de Buenas Prácticas de las Estadísticas Europeas, Para los Servicios Estadísticos Nacionales y Comunitarios, Adoptado por el Comité del Sistema Estadístico Europeo, 28 de Septiembre 2011

Otras fuentes internacionales:

  • El texto del Estatuto de Roma que se distribuyó como documento A/CONF.183/9, de 17 de julio de 1998, enmendado por los procès-verbaux de 10 de noviembre de 1998, 12 de julio de 1999, 30 de noviembre de 1999, 8 de mayo de 2000, 17 de enero de 2001 y 16 de enero de 2002. El Estatuto entró en vigor el 1º de julio de 2002.

Fuentes nacionales:

  • “Principios básicos de las clasificaciones estadísticas en el ámbito sociodemográfico”, Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), Marzo 2005

[1] Informe para la Conferencia de Estadísticas Europeas del Septiembre 2011, página 6, “II. Antecedentes”.

[2] “Principios básicos de las clasificaciones estadísticas en el ámbito sociodemográfico”, Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), Marzo 2005, página 6.

[3] Como por ejemplo Canadá que tiene el sistema a la vez consuetudinario y de tradición del derecho civil (Quebec).

[4] International Classification of Crime for Statistical Purposes.

[5] Task Force on Crime Classification.

[6] Informe para la Conferencia de Estadísticas Europeas del Septiembre 2011, página 5, “Resumen ejecutivo y recomendaciones”.

[7] Task Force UNODC/UNECE creada en Octubre 2009 (ECE/CES/BUR/2009/OCT/12).

[8] International Classification of Crimes for Statistical Purposes, Results of the Final Testing – Draft, UNODC, Mayo 2014, página 5.

[9] International Classification of Crimes for Statistical Purposes, Principles – Structure – Application, August 2014, Draft, página 7.

[10] Idem.

[11] Standard Statistical Classifications: Basic Principles, Statistical Commission, 10 febrero 1999.

[12] El texto del Estatuto de Roma que se distribuyó como documento A/CONF.183/9, de 17 de julio de 1998, enmendado por los procès-verbaux de 10 de noviembre de 1998, 12 de julio de 1999, 30 de noviembre de 1999, 8 de mayo de 2000, 17 de enero de 2001 y 16 de enero de 2002. El Estatuto entró en vigor el 1º de julio de 2002.

[13] Artículo 8 del Estatuto de Roma 1998.

[14] Artículo 7 del Estatuto de Roma 1998.

[15] Artículo 5.1.d) y 5.2. del Estatuto de Roma 1998.

[16] Artículo 6 del Estatuto de Roma 1998.

[17] Aprobada por la Resolución 55/25 de la Asamblea General, de 15 de noviembre de 2000.

[18] „Assault” en ingles.

[19] Report of the UNODC/UNECE Task Force on Crime Classification, Report to the Conference of European Statisticians, September 2011, página 42, parrafo 7.

[20] International Classification of Crimes for Statistical Purposes (ICCS) Report on the Final Expert Group Meeting on the Development of The ICCS Vienna, 28-30 Mayo 2014, página 19.

[21] Standard Statistical Classifications: Basic Principles, Eivind Hoffmann, Bureau of Statistics, International Labour Office and Mary Chamie, United Nations Statistics Division, 10 Febrero 1999.

[22] Report of the UNODC/UNECE Task Force on Crime Classification, Report to the Conference of European Statisticians, September 2011, páginas 19-23.

[23] United Nations Statistical Commission, Standard Statistical Classifications: Basic Principles. New York, 1‐5 March 1999

[24] Report of the UNODC/UNECE Task Force on Crime Classification, Report to the Conference of European Statisticians September 2011, página 12.

[25] “One cent sweet” en inglés.

[26] Report of the UNODC/UNECE Task Force on Crime Classification, Report to the Conference of European Statisticians September 2011, página 12.

[27] International Classification of Crime for Statistical Purposes (ICCS), versión 1.0, UNODC, Marzo 2015, página 11.

[28] Report of the UNODC/UNECE Task Force on Crime Classification, Report to the Conference of European Statisticians September 2011, página 25.

[29] International Classification of Crime for Statistical Purposes (ICCS), versión 1.0, UNODC, Marzo 2015, página 17.

[30] Report of the UNODC/UNECE Task Force on Crime Classification, Report to the Conference of European Statisticians September 2011, página 32.

[31] Standard Statistical Classifications: Basic Principles, Eivind Hoffmann, Bureau of Statistics, International Labour Office and Mary Chamie, United Nations Statistics Division, 10 Febrero 1999, página 23.

[32] United Nations Fundamental Principles of Official Statistics – Implementation Guidelines, Enero 2015, página 63.

[33] Código de Buenas Prácticas de las Estadísticas Europeas, Para los Servicios Estadísticos Nacionales y Comunitarios, Adoptado por el Comité del Sistema Estadístico Europeo, 28 de Septiembre 2011, página 3.

[34] A/RES/68/261

[35] Ejemplo de Bosnia y Herzegovina.

[36] Ejemplo de Francia, Reino Unido, México, etc.

[37] PAPI: Paper And Pencil Interviewing; CAPI: Computer Assisted Personal Interviewing; WAPI: Web Assisted Personal Interviewing; CASI: Computer Assisted Self Interviewing; CAWI: Computer Assisted Web Interviewing; CATI: Computer Assisted Telephone Interviewing; TAPI: Tablet Assisted Personal Interviewing; TASI: Tablet Assisted Self Interviewing; SAPI: Smartphone Assisted Personal Interviewing.

[38] International Classification of Crime for Statistical Purposes (ICCS), versión 1.0, UNODC, Marzo 2015, página 15.

[39] United Nations Survey of Crime Trends and Operations of Criminal Justice Systems

Anuncios

Acerca de cdeunodc

El Centro busca fortalecer los procesos y análisis de información estadística sobre gobierno, seguridad pública, victimización y justicia en América Latina. Además, el Centro busca hacer análisis académico sobre los temas antes mencionados y pronto contará con una biblioteca especializada, es este blog se pondrán textos relacionados a las actividades de el Centro.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s