Leoluca Orlando, Hacia una cultura de la legalidad. La experiencia siciliana

Por Giada Greco[1]

 El objetivo del presente artículo se enfoca en la manera en la que las políticas culturales, de restauración del patrimonio histórico, de educación y de medios de comunicación, pueden resultar complementarias a las políticas más tradicionales de combate al crimen organizado, como el trabajo de la magistratura y la política criminal. Las políticas culturales son medidas preventivas, cuyos resultados se incorporan en la estructura social con consecuencias en el largo plazo; estas políticas debilitan las oportunidades criminales y los incentivos para ser parte de la criminalidad organizada y evitan su aceptación y justificación en la vida de cada persona y en la sociedad. Se trata de crear una consciencia colectiva y compartir información.

Ilustración 1. Artículo del periódico l’Unitá de 1983. ‘Terror mafioso: Palermo como Beirut. La matanza para asesinar al juez Chinnici’

Ilustración 1. Artículo del periódico l’Unitá de 1983. ‘Terror mafioso: Palermo como Beirut. La matanza para asesinar al juez Chinnici’

El libro ‘Hacia una cultura de la legalidad. La experiencia siciliana’ del alcalde de Palermo Leoluca Orlando, es la crónica de cómo la ciudad logró cambiar la cultura de la ilegalidad a finales de los años noventa del pasado siglo con este enfoque. Para poder entender este proceso de crecimiento cultural y económico, y examinar si realmente se puede hablar de éxito, primero hay que analizar históricamente el Palermo del pasado siglo, el conocido como ‘Líbano de Italia’.

 La Mafia siciliana, o Cosa Nostra, fue la directa consecuencia de la falta de un estado fuerte en el territorio y de sus efectos; la población siciliana nunca creyó que la justicia llegaría a su tierra, por lo que empezó a servirse de los ‘hombres de honor’ para que cumplieran lo que cualquier otro gobierno burocrático de las demás ciudades europeas hacía. Y fue justo la creación del mito de la sociedad mafiosa que hacía que funcionara el orden social según ideales bien definidos, el que aseguró el éxito de la Cosa Nostra (Orlando 2003, p.19).

 En los años cuarenta el miedo a la pobreza hizo que los palermitanos toleraran la Mafia. Los Estados Unidos no la eliminaron del orden social que dejaron después de la Segunda Guerra Mundial y por eso no solamente fue integrada, sino que logró formar una alianza con el partido Demócrata-Cristiano (DC), opositor del comunismo. Este plan permitió al partido quedarse en el poder durante décadas: “Los líderes y gobiernos iban y venían, pero los demócrata-cristianos eran eternos” (Orlando 2003, p.54).

 Los años cincuenta fueron los años del ‘Saqueo de Palermo’ (Sacco di Palermo) y de la especulación edilicia: la imagen de la ciudad fue devastada por el ‘modernismo de la Mafia’ (Orlando 2003, p.36). Fueron los años de Salvo Lima y Vito Ciancimino, miembros de la DC que empezaron a tejer relaciones en el mundo de la política.

 En los años setenta, como consecuencia de la Primera Guerra de la Mafia[2] y de la creación de la Comisión Antimafia, la Cosa Nostra tuvo que actuar sin perturbar el equilibrio social. En estas circunstancias, empezó el ascenso de la facción de los ‘corleoneses’[3] cuyos miembros más notorios fueron Salvatore (Totó) Riina (llamado ‘la belva’, es decir la bestia) y Bernardo Provenzano (‘u tratturi’, el tractor, por su determinación al asesinar). Raramente, la atención internacional se detiene en sus perfiles psicosociales de hombres de pueblo, sin educación y originalmente de clase baja: una imagen considerablemente diferente de lo que pintan las películas.[4] La Segunda Guerra de la Mafia empezó porque los corleoneses no estaban interesados en el perverso mecanismo democrático por el que se regía la Cosa Nostra.

Ilustración 2. ‘Aquí yace la esperanza de los palermitanos honestos’. Un mensaje anónimo que se encontró el día siguiente del asesinato de Carlo Alberto Dalla Chiesa.

Ilustración 2. ‘Aquí yace la esperanza de los palermitanos honestos’. Un mensaje anónimo que se encontró el día siguiente del asesinato de Carlo Alberto Dalla Chiesa.

Una respuesta fundamental de las instituciones fue la creación del ‘Pool Antimafia’[5], desarrollado por el consejero instructor de Palermo, Rocco Chinnici. En 1982, gracias a la indignación de la opinión pública después del asesinato de Carlo Alberto Dalla Chiesa, oficial de los Carabinieri, fue aprobada la ley 646/1982 Rognoni-La Torre, que definía la asociación de tipo mafioso (ex art. 416 bis) y permitía incautar y confiscar propiedades de la Mafia.

Los años ochenta fueron caracterizados por el intenso trabajo de los magistrados del Pool Antimafia – entre los más reconocidos Giovanni Falcone y Paolo Borsellino – que, gracias a los informantes que revelaron al mundo la existencia de una organización unitaria y piramidal, llegaron a instituir en 1986 un ‘Maxi-proceso’ (Maxiprocesso) de inicialmente, 475 acusados que terminó con 19 condenas perpetuas y 342 penas de prisión.

 Esta estrategia fue fundamental para luchar contra la Mafia, pero no fue la única. Leoluca Orlando, autor del libro y cuatro veces alcalde de Palermo (de 1985 a 1990, de 1993 a 1997, de 1997 a 2000 y de 2012 hasta nuestros días) escribe: “[…] los tribunales son solamente la línea de frente de la campaña contra la violencia y el desacato a la ley. El otro frente es la cultura. […] de alguna manera teníamos que inyectar anticuerpos inmunizadores a la cultura siciliana.”(Orlando 2003, p.49). La situación de la ciudad era crítica: el Teatro Massimo, un teatro de ópera neoclásico, se volvió símbolo de la corrupción y asfixia que la Mafia infligía en la sociedad, cuando en 1974 cerró para convertirse en cuartel de la Mafia[6] y volvió a abrir sus puertas gracias a una fuerte inversión pública en 1997. Otros ejemplos eran la empresa de transportes públicos de la municipalidad, que casi no existía porque no había suficientes autobuses y la falta de recolección de basura porque la Mafia había abandonado esta tarea hacía tiempo. Junto con los lugares públicos, la Mafia además se había apropiado del sistema educativo, porque tener una población ignorante era clave para mantener su poder, y al mismo tiempo podía ganar dinero alquilando los locales a la municipalidad (Orlando 2003, p.104).

El alcalde de Palermo decidió moverse en cuatro direcciones: 1. medios de comunicación, 2. cultura, 3. educación y 4. urbanismo. El objetivo común era crear una conciencia cívica basada en el estado de derecho.

Medios de comunicación

El objetivo fue llegar a tener una prensa libre y agresiva que se comprometiera con el tema de la Mafia. Los periódicos y la televisión se dedicaban a pintar imágenes de una sociedad ‘normal’ y pronunciaban la palabra ‘Mafia’ en los años setenta, sólo cuando ya no era posible evitarlo. En 1989, el alcalde de Palermo decidió no conceder ni entrevistas ni declaraciones a los periodistas del único periódico de la ciudad en aquel entonces ‘Il Giornale di Sicilia’, porque reportaba noticias que oscurecían los méritos de los magistrados de Palermo; una decisión que tuvo más impacto cuando Orlando empezó su campaña para la alcaldía en 1993. El resultado fue que seis meses después de su victoria en las elecciones, se empezó a publicar un segundo periódico en Palermo e ‘Il Giornale’ se convirtió en un fuerte apoyo de la apertura cívica (Orlando 2003, pp.189,190).

Cultura

El programa ‘Adopte un monumento’[7] fue particularmente importante: más del 80% de los monumentos históricos fueron restaurados. No solo fue importante por el éxito que tuvo entre los palermitanos – se adoptaron 160 monumentos y de esos fueron abiertos al público más del 60% y restaurados los demás – sino porque permitió sembrar la semilla del ‘bien común’ (Orlando 2003, pp.199, 200).

La Cosa Nostra había creado un ‘sistema de seguridad social’ para los miembros de la organización que iban a la cárcel. La alcaldía de Palermo entendió que era necesario romper el sistema evitando esa relación de dependencia y empezó a prestar servicios en las prisiones; crearon centros donde los mafiosos podían pasar el tiempo con sus hijos, dieron trabajo a las esposas y las formaron para organizar eventos y les facilitaron el conseguir trabajos honestos al salir de la cárcel (Orlando 2003, p.210).

Educación

Junto a los editores del periódico, la alcaldía decidió dedicar a los niños una página diaria en la que podían hablar de los problemas de sus escuelas. El alcalde escribía una nota a cada niño para asegurarle que el problema se resolvería y la policía se dedicaba a entregarlas. No solo se demostró la importancia de una prensa libre para la ciudadanía y que la policía era parte del proceso, sino también que denunciar los problemas lograba resultados.

En los años ochenta, en ciertos distritos los niños no completaban la escuela, el nivel de analfabetismo o semi-analfabetismo era insostenible. La alcaldía de Palermo se dedicó a luchar contra este fenómeno hasta que logró reducir en dos tercios la tasa de deserción escolar a finales de 1990 (Orlando 2003, p.198). “Queríamos educar a los niños en habilidades intelectuales y académicas básicas. También queríamos educarlos para proteger su patrimonio y de este modo evitar que fueran nuevamente robados por la Cosa Nostra.”[8] De esta manera surgió el programa ‘Adopte un monumento’.

Urbanismo

La municipalidad contrató una nueva empresa para los servicios de alcantarillado y mantenimiento de las calles, contrató recolectores de basura, organizó de nuevo a la policía de tránsito: en aquel momento no tenía uniformes y era completamente ineficiente. Cerró a la circulación vehicular la vía central Principe di Belmonte para que los palermitanos pudieran salir a la calle nuevamente y convivir (Orlando 2003, pp.104, 188). Se dedicaron a la renovación de la iglesia gótica Santa Maria Dello Spasimo, utilizada como almacén, hospital y asilo de ancianos a través de los siglos y luego como depósito de materiales de construcción durante el Saqueo de Palermo. Otra área que se cerró durante décadas fue la que estaba alrededor del Castello di Zisa, un castillo árabe-normando del siglo XII. La alcaldía reparó, limpió, pavimentó calles, restauró las antiguas fuentes y creó áreas verdes. Los verdaderos signos del cambio se notaron en la calidad de vida, en las calles y en las plazas. Para Palermo fue algo más profundo que una simple remodelación de la ciudad: los palermitanos volvían a tener control de su propio territorio, reclamándolo a las manos enemigas. Orlando escribe: “Creo también que una ciudad cuyos espacios públicos son amados y protegidos es una ciudad donde hay poco margen para la ilegalidad.”(Orlando 2003, p.200).

En junio de 1999, Palermo se volvió una gran ciudad europea; la agencia de calificación de riesgo Moody’s, con sus estándares crediticios, le dió un Aa3,[9] el cuarto nivel más alto de evaluación, la misma posición que Estocolmo y Barcelona y mayor que New York.[10] Fue un claro signo de los cambios estructurales profundos y de que la Primavera de Palermo había empezado. El emblema de su renacimiento fue cuando, entre otras ciudades que lo solicitaron, se convirtió en la sede dónde se firmó la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional y sus Protocolos, en diciembre 2000. La ciudad, que hace una década se consideraba como la capital del crimen organizado, llegó a ser el epicentro de la lucha internacional contra la Mafia y una lección para el mundo. Con la Ley 25 marzo 1993, n.81 los italianos pudieron elegir directamente sus alcaldes y no solamente el partido, como en el pasado. De esa manera, el entendido de que los mafiosos eran parte de una sociedad de honor superior a la sociedad civil no podía volver a funcionar; por vez primera después de la guerra hubo elecciones libres en Palermo.

 ¿Un éxito?

Italia bellaSi nos quedáramos en 1999, la experiencia de Palermo se consideraría sin duda un éxito. Pero, con el paso del tiempo, ese crecimiento se volvió cada vez más pequeño, hasta que después de sólo diez años la misma Moody’s, rebajó a Palermo, la provincia y la región entera, al nivel Baa3 y luego Ba1 por un ‘riesgo de crédito sustancial’.[11] Según la agencia, la condición de la isla es el reflejo del deterioro del funcionamiento operativo y el déficit presupuestario relacionados a un estancamiento en los ingresos y un perfil de gasto rígido.

 La fuerte disminución de la tasa de homicidios que ha ido caracterizando a Italia en los últimos veinte años, no se puede generalizar para todo el Mezzogiorno:[12] la disminución más elevada ha sido en Sicilia (donde pasó de una tasa de más de 8 homicidios por cada 100.000 habitantes en 1990 a una tasa de 1,2 en 2009 – valor igual al promedio italiano) (Barbagli and Colombo 2010, p.105). En 2011 la tasa de homicidios en Palermo siguió siendo de 1,2 por 100.000 habitantes: un valor en congruencia con el dato regional, levemente inferior al promedio provincial y del Mezzogiorno (1,3 en los dos casos) pero superior al promedio nacional (0,9) (ISTAT 2010). Es muy interesante notar que, aunque el número de homicidios bajó considerablemente, en los últimos años aumentó la percepción de inseguridad de los italianos (ISTAT 2008-2009).[13] Parece que después de llegar a un tope en los años noventa, la percepción de inseguridad se mantuvo en el mismo nivel (Barbagli and Colombo 2010, p.35).

 La presencia de áreas verdes y parques urbanos de interés histórico o artístico en Palermo representa el 1,1% de la superficie de los centros urbanos. Es un porcentaje significativamente menor al que se registró en conjunto de las capitales de provincia (Barbagli and Colombo 2010, p.35). Por lo que concierne al tejido urbano histórico, tomando en consideración el estado de conservación de los edificios habitados construidos antes de 1919, en la municipalidad de Palermo (ISTAT 2001), solo el 29,2% de ellos se encuentra en buen estado. Es un valor 16% inferior al provincial, 22% inferior al Mezzogiorno y 32% inferior al promedio nacional (ISTAT 2010). En 2012, en la provincia de Palermo solo el 43,4% de las personas entre 20 y 64 años resultó estar ocupada, 4,3% menos que el 2007, mientras que en los años 2004/2007 la tasa de ocupación aumentó 1,6%. De todos modos cabe mencionar la posibilidad de que estos niveles de desempleo puedan estar relacionados a los efectos de la crisis económica que afectó los países del Sur de Europa.[14]

 En 2012, este crítico nivel de ocupación resultó ser 4,2% menor al Mezzogiorno, 17,6% del promedio nacional. La tasa de no participación laboral, que considera no solo los desempleados sino también la fuerza de trabajo potencial, en 2012 fue de 40,2% en la provincia de Palermo. Más que al doble del promedio nacional (20%) y 6% mayor al Mezzogiorno (ISTAT 2010). El nivel de competencia alfabética[15] de los estudiantes palermitanos es de 188,6 mientras que el valor de los estudiantes del Mezzogiorno es de 190,6  y el promedio nacional es 200,0. El valor de la ciudad de Palermo es superior a lo de la provincia (187,6) y sobre todo, a lo de Sicilia (185, 2). El nivel de competencia numérica es de 189,9, también en este caso es menor al del Mezzogiorno (192,6) y el nacional (200,0) y poco superior al de la provincia (188,5) (ISTAT 2010).

 En la inauguración del año judicial 2015,[16] el Presidente de la Corte de Apelaciones de Palermo Ivan Marino lanzó la alarma sobre la situación de la ciudad: la Mafia sigue teniendo mucho poder y hay un gran aumento de feminicidios, pedofilia y trata de personas.[17] Lanzó también la alarma de seguridad para los jueces palermitanos que investigan sobre la ‘negociación Estado-Mafia’[18] y que están expuestos a grandes riesgos como los jueces del Pool Antimafia en los años ochenta.

Ilustración 3. Marta Cimino instituyó el ‘Comité de las sábanas’ 'No los mataron. Sus ideas caminan sobre nuestras piernas'

Ilustración 3. Marta Cimino instituyó el ‘Comité de las sábanas’
‘No los mataron. Sus ideas caminan sobre nuestras piernas’

Evaluar si la experiencia siciliana podría considerarse un éxito, no es tarea fácil. Lo mejor sería fijarse no tanto en los cambios en sí, sino en su relevancia con respecto al pasado. Los asesinatos de los magistrados Paolo Borsellino y Giovanni Falcone de 1992, junto con las demás víctimas de la Mafia, impactaron a la nación y animaron el movimiento antimafia. La población siciliana empezó a manifestar su indignación colgando sábanas en sus balcones: un gesto de mucho significado para una población que en el pasado ni pronunciaba la palabra ‘Mafia’. Otro punto significativo fue cuando la alcaldía de Palermo, en calidad de parte afectada, participó como demandante en el Maxi-proceso. El mensaje que el alcalde Orlando quiso comunicar fue que toda la comunidad palermitana era víctima de la Mafia y que por eso era necesario darle una voz.

Por lo que concierne la desclasificación de Baa3 a Ba1, cabe mencionar que en febrero 2014, Moody’s afirmó que la región de Sicilia se quedaba en el mismo nivel pero que se le consideraba estable y no más negativa.[19] El asesor de economía Luca Bianchi subrayó que la baja en el índice de clasificación fue algo esperado dado que tenía que ver con la coyuntura económica del 2012, año en que hubo un déficit de 1 mil millones de Euros. El gobierno del presidente de la región de Sicilia, Rosario Crocetta, en 2013 realizó una maniobra financiera para reducir el déficit. Una maniobra bien acogida por los mismos analistas de Moody’s.

 El volumen de las investigaciones personales y patrimoniales es la manifestación evidente de una respuesta continua y masiva a las actividades de las organizaciones delictivas. La captura de los individuos bajo orden de aprehensión, las medidas de prevención patrimoniales, y la confiscación de los bienes de la Mafia son métodos evidentes para reafirmar la presencia del Estado en el territorio, destrozando la imagen de impunidad que construyeron durante años de delitos violentos. Eso determinó la legislación del tema de confiscación de bienes de las organizaciones criminales. Brevemente, la Ley 4/2010 se enfoca en la importancia de indemnizar a la colectividad local para disminuir el poder y prestigio de los mafiosos. La Ley 7 Marzo 1996 n.109 da disposiciones sobre el manejo y el destino de los bienes confiscados. Erradicar las organizaciones criminales de los territorios donde operan es la base para su derrota, ya que se les está retirando del área donde cuentan con protección y apoyo.

 La capacidad de adquirir conciencia de la existencia de fenómenos evolutivos, sea en el desarrollo de actividades investigativas o en la proposición de disciplinas normativas que estén en línea con las nuevas necesidades de medir una Mafia que cambió su modelo de organización y sus dinámicas internas, constituye garantía de una cada vez más eficaz lucha al fenómeno mafioso. Parece que la Mafia perdió sus características históricas de unidad típica del modelo palermitano hacia órdenes que dependen de equilibrios y estrategias de delitos locales, con la consecuente creación de redes de relaciones criminales que crean ‘centros de influencia’ comunes. Permanecen elementos de dudas sobre el éxito de estas políticas, sobre todo en los sistemas socio-territoriales y económico-profesionales, con un alto grado de penetración por parte de la Mafia. El succeso de la Mafia contemporánea se relaciona, además que con su fama intimidatoria en la población siciliana, en su evolución social y económica. La mayor facilidad de acceso a las instituciones y la mayor disponibilidad de recursos y educación, hacen que ya no es necesario utilizar la violencia para cumplir con sus objetivos. Muchas disputas se resuelven en los tribunales, por ejemplo.

 Hoy en día las mafias con más determinación tienden a buscar formas de legitimación social y políticas que puedan permitirle salir del área gris donde vivieron durante años. Tienen el objetivo de tejer relaciones con los que tienen poder, en el mundo de la industria y de la política, esperando individualizar las condiciones más aptas para estabilizar su organización. Como consecuencia tenemos una contaminación de la economía legal llevada a cabo por mecanismos y modelos de manejo de tipo empresarial. La Mafia en Palermo sigue existiendo: extorsiona, trafica droga y corrompe a los políticos. No ha sido desarraigada sino lo que se hizo fue tratar de quitarla de la actualidad colectiva y mermar su hegemonía. La Mafia mató personas, pero no mató ni sus nombres ni sus ideales. Falcone y Borsellino siguen siendo un ejemplo no solo para los italianos que vivieron esa época sino para las nuevas generaciones.

 El libro Hacia una cultura de la legalidad. La experiencia siciliana, 2003, Universidad Autónoma Metropolitana se encuentra disponible en la biblioteca del Centro de Excelencia.


[1] La autora cursa actualmente la Maestría en ‘Políticas de Cooperación Internacional para el Desarrollo’ en la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán, Italia.
Para contactarla: giadagrecobs@gmail.com

[2] La primera Guerra de Mafia fue en los años Sesenta, entre facciones opuestas en la Cosa Nostra. La Segunda empezó el 23 abril 1981, con el asesinato de Stefano Bontate, uno de los jefes palermitanos de Cosa Nostra. En este caso se trató de una Guerra contra el Estado.

[3] Habitantes de Corleone, un pequeño pueblo en la provincia de Palermo.

[4] Hasta los más sofisticados jefes de Palermo los apodaron ‘viddani’ (ásperos, rudos).

[5] Un grupo de magistrados que se ocupaba de casos de Mafia: de esa manera, toda la información sobre la investigación se compartía entre un grupo de expertos.

[6] En el antiguo Club de Prensa del teatro Massimo, Vito Ciancimino y Stefano Bontate jugaban cartas con sus seguidores. (Orlando 2003, p.194)

[7] Fue una iniciativa primariamente simbólica: los niños eligieron representantes que subieron al estrato. Rita Borsellino y Maria Falcone entregaron a cada representante un certificado de adopción oficial y luego cada niño recibió su medalla. Pero el entusiasmo de los niños contagió empresarios, miembros de Rotary Club y comerciantes que empezaron a presentar fondos y cabildear para que se restaurara el monumento que elegían (ORLANDO 2003, pp. 199,200).

[8] Orlando 2003, p.198

[9] El índice de calificación de riesgo de la agencia Moody’s tiene 21 rangos, que van de la Aaa, la mejor calificación, a la C, la peor. Específicamente, las obligaciones, los Fondos de Mercado de Dinero y los Fondos Bonds clasificados Aa se consideran ‘de alta calidad y sujetos a un muy bajo riesgo de crédito’. Las obligaciones clasificadas Baa se consideran ‘sujetas a un moderado riesgo de crédito’ porque poseen ciertas características especulativas. Se considera que las obligaciones clasificadas Ba tienen elementos especulativos y son ‘sujetas a un sustancial riesgo de crédito’. Véase:
https://www.moodys.com/sites/products/AboutMoodysRatingsAttachments/MoodysRatingsSymbolsand%20Definitions.pdf

Moody's

Véase también: https://www.moodys.com/research/MOODYS-ASSIGNS-Aa3-RATING-TO-THE-CITY-OF-PALERMO–PR_40493

[10]https://www.moodys.com/research/MOODYS-RAISES-NYPAS-RATING-TO-Aa2-ON-SALE-OF-NUCLEAR–PRM_20001128115324 (New York)

https://www.moodys.com/research/MOODYS-PLACES-Aa3-LONG-TERM-DEBT-RATING-OF-CITY-OF–PR_39656 (Estocolmo)

https://www.moodys.com/research/MOODY-S-CONFIRMS-THE-Aa3B-RATINGS-OF-LA-CAIXA-AND–PR_39955 (Barcelona)

[11] https://www.moodys.com/research/Moodys-Withdraws-City-of-Palermos-Aa3-Issuer-rating-Italy–PR_120739

[12] El término ‘Mezzogiorno’ (Mediodía) se refiere al conjunto de las regiones del sur de Italia: Abruzo, Basilicata, Calabria, Campania, Molise, Pulla, Cerdeña y Sicilia.

[13] Según la encuesta de victimización ‘Seguridad de los ciudadanos’ de 2008-2009, que es a nivel nacional y no en Palermo, a la pregunta ‘¿Cuánto se siente seguro en la zona donde vive saliendo a la calle en la oscuridad?’ el 19,9% de los italianos contestó que se siente ‘poco seguro’, el 9% que ‘nada seguro’ y el 11,6% declaró que ‘nunca sale (solo)’ en estas circunstancias. A la pregunta ‘¿Cuánto afecta sus hábitos el miedo a la criminalidad?’ el 15,8% de los italianos afirmó que ‘mucho’ y el 32,7% ‘bastante’. En la  misma encuesta hay un repartimiento por áreas geográficas: a las mismas preguntas, los ciudadanos del Sur de Italia contestaron que el 22% se siente ‘poco seguro’, el 11,2% que ‘nada seguro’ y el 11,4% que ‘nunca sale (solo)’ en estas circunstancias; el 20,2% siente que el miedo a la criminalidad afecta mucho sus hábitos y el 34,5% bastante.
Haciendo una comparación con las encuestas de 1997-1998 y 2002, se observa que el porcentaje de los italianos que consideran la zona donde viven ‘poco’ o ‘nada’ segura ha sido estable en estos años y que el porcentaje de los que la consideran ‘muy segura’ ha bajado con respecto al pasado.
A la pregunta ‘¿La criminalidad es mayor, igual o menor que hace un año?’ el 19,6% contestó que ‘mayor’, el 63,8% que ‘igual’ y el 9,1% que ‘menor’. En el Sur de Italia, el 19,8% declaró que ‘mayor’, el 61,2% que ‘igual’ y el 11,9% que ‘menor’.
http://www3.istat.it/salastampa/comunicati/non_calendario/20101122_00/testointegrale20101122.pdf

[14] En 2012, por ejemplo, la tasa de desempleo de los jóvenes en España fue de 52,9%, en Portugal de 37,7%, en Grecia de 55,3% y en Italia de 35,3%.
http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/File:Youth_unemployment,_2013Q4_(%25).png

[15] La competencia alfabética funcional es la capacidad de entender y utilizar la información de un texto escrito en las actividades cotidianas, en casa, en el trabajo y en la vida social, para lograr los propios objetivos y desarrollar propios contecimientos y potencialidades. La competencia numérica es la capacidad de entender, interpretar, razonar a través del sistema cognitivo de los números y de las cantidades.
http://www.indire.it/content/index.php?action=read&id=631
La medición de estas competencias fue llevada a cabo por INVALSI, el Instituto Nacional para la Evaluación del Sistema Educativo de Educación y Formación. Las cifras corresponden a la puntuación de respuestas correctas a los test entregados a los alumnos. Para más información véase: http://www.invalsi.it/invalsi/istituto.php?page=chisiamo

[16] En el ordenamiento jurídico italiano, el año judicial es el período que corresponde al año solar y en el que se realiza la actividad judicial según un calendario establecido. Cada año, una ceremonia solemne celebra la apertura del nuevo período judicial.

[17] El discurso está disponible en:
http://www.giustizia.palermo.it/CorteAppello/documentazione/D_3239.pdf

[18] Las Procuras de Palermo y Caltanissetta están indagando sobre una probable negociación que nació después de las matanzas de 1992 y 1993 entre las autoridades del Estado y Cosa Nostra.

[19] http://www.lasiciliaweb.it/articolo/113225/economia/regione-siciliana-da-negativa-a-stabile-per-moodys-condizioni-in-miglioramento

http://corrieredelmezzogiorno.corriere.it/palermo/notizie/economia/2014/19-febbraio-2014/moody-s-promuove-regioneprospettive-negative-stabili-2224096949673.shtml


 REFERENCIAS:

Barbagli, M. and Colombo, A. (2010) Rapporto sulla criminalità e la sicurezza in Italia, Roma, Fondazione ICSA

Centro Siciliano di Documentazione “Giuseppe Impastato” – ONLUS
http://www.centroimpastato.it/publ/online/dizio_istituzionale.php3

ISTAT (2001), Censimento popolazione e abitazioni 2001
http://www.istat.it/it/archivio/3847

 ISTAT (2008-2009), Sicurezza dei Cittadini
http://www3.istat.it/salastampa/comunicati/non_calendario/20101122_00/testointegrale20101122.pdf

 ISTAT (2010), Urbes. Palermo. I numeri del territorio
http://www.istat.it/it/files/2013/06/Urbes_2013_Palermo_V_7.4.pdf

 Orlando, L. (2003) Hacia una cultura de la legalidad. La experiencia siciliana, México D.F., Universidad Autónoma Metropolitana

 Schneider P.T. and Schneider J.C (2003) Reversible Destiny: Mafia, Antimafia, and the Struggle for Palermo, Berkeley and Los Angeles, University of California Press

Vigna, P.L. (2006) Fighting Organized Crime, with Particular Reference to Mafia Crimes in Italy, in Journal of International Criminal Justice, 4 (3), pp. 522-527

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Acerca de cdeunodc

El Centro busca fortalecer los procesos y análisis de información estadística sobre gobierno, seguridad pública, victimización y justicia en América Latina. Además, el Centro busca hacer análisis académico sobre los temas antes mencionados y pronto contará con una biblioteca especializada, es este blog se pondrán textos relacionados a las actividades de el Centro.
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2 respuestas a Leoluca Orlando, Hacia una cultura de la legalidad. La experiencia siciliana

  1. Miguel angel padilla dijo:

    Buenas noches. Me comunico de una poblacion enclavada en el noroeste de la republica mexicana de nombre puerto peñasco, sonora. Y estamos iniciando una asociacion civil no gubernamental por una cultura de la legalidad a.c. y nos gustaria y apreciariamos mucho su asesoria y comunicacion para lograr avanzar en este proyecto tan necesario en nuestra comunidad mexicana y tan dificil y escabroso. Admiro mucho lo leido por este medio sobre su gran trayectoria en la lucha y aplicacion de esta cultura. Esperare respuesta agradeciendo sus finas atenciones. Respetuosamente Dr miguel angel padilla encargado de difusion social de la asociacion.

    • Giada Greco dijo:

      Le agradezco su interés por el tema y aprovecho para destacar otra vez la relevancia de este tipo de políticas actuadas para combatir el crimen organizado. Creemos firmemente que el impulso para el cambio consista en minimizar los riesgos de incurrir en un delito (‘oportunidades ilegales’) y maximizar las oportunidades de los individuos de encontrar una actividad alternativa a dicho comportamiento. Brevemente, hay oportunidades ilegales cuando los beneficios de cometer un crimen son mayores de los costos. Se trata de un tema complejo que merece de un análisis más profundo.
      Las políticas culturales, de educación, de medios de comunicación y de restauración de patrimonio histórico contribuyen a concienciar los ciudadanos sobre los costos de la presencia del crimen organizado en su propio territorio. Invertir en las nuevas generaciones es fundamental para lograr ese objetivo.
      En el libro reseñado en el presente artículo (Hacia una cultura de la legalidad. La experiencia siciliana, 2003, Universidad Autónoma Metropolitana) es posible conocer de manera más detallada las políticas actuadas por el alcalde de Palermo, Leoluca Orlando.
      La ruptura de la cultura del silencio que tanto ha caracterizado, y sigue caracterizando, el clima de acción de la Mafia en Sicilia y de las otras organizaciones criminales en Italia, parece concretarse en eventos como la denuncia a inicios de noviembre 2015 de 36 empresarios italianos que habían sido extorsionados por la Mafia en la municipalidad de Baghería (pequeño pueblo en la provincia de Palermo) y que permitieron encarcelar a 22 capos de la Mafia local. Otra iniciativa espontánea en Palermo fue la creación por un grupo de jóvenes en 2004 de Addiopizzo (el ‘pizzo’ es el impuesto que exige la Mafia a los comerciantes. Literalmente ‘Adiós pizzo’), movimiento/organización que tiene el objetivo de crear una red de ‘consumo crítico’ pizzo-free. Ya cuenta con 995 tiendas asociadas.
      Hay mucho trabajo por hacer y, como ya se mencionó en el artículo, estos tipos de políticas son complementarias y no sustituyen a las políticas públicas de combate al crimen organizado.
      Giada Greco giadagrecobs@gmail.com

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